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Fabulas sobre el Caos

2018 

(Instalaciones)

Text by Andres Burbano - Curator of the exhibition

Todo filósofo debería construir una granja de hormigas. Es una maravillosa demostración práctica de la emergencia. La reversibilidad de muchas rutas de las hormigas conduce a una conciencia directa con la paradoja de la Flecha y el Tiempo. John Horton Conway.

Los algoritmos, es decir los métodos a través de los cuales los computadores procesan datos y modelan procesos físicos, están presentes de manera activa en muchas de nuestras prácticas cotidianas. Desde tomar una fotografía con un celular, indagar por algo en un motor de búsqueda o recibir anuncios al navegar en una red social, hasta planear una ruta en un vehículo de transporte público. Estas acciones, o agenciamientos, ejecutadas por el software tienden a suceder de manera invisible o más bien a naturalizarse rápidamente, generando un nivel de sospechosa transparencia tecnológica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicha naturalización precisa ser cuestionada de manera profunda en el mundo contemporáneo y uno de los vehículos privilegiados para hacerlo es el arte mismo, en particular aquellas formas de experimentación con medios que son capaces de usar estos algoritmos justamente para poder verlos de otra forma, para poder cuestionarlos, mostrando así el entendimiento que se tiene de los mismos. Haciendo que los algoritmos hagan evidente su riqueza a través de una serie de traducciones sensoriales y conceptuales, de cadenas de bits y bytes que se vuelven visualizaciones, sonicaciones, hasta espacializaciones de los datos y de los programas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hecho de que modelos matemáticos provenientes de campos como Teoría del caos nos demuestra que muchos de los fenómenos que nos rodean y que nos constituyen a nivel vital puedan en efecto ser descritos a nivel abstracto y después formalizados como algoritmos, hace evidente la débil línea que separa lo natural de lo artificial. Quizás, en última instancia esto reafirma que la naturaleza misma tiene componentes computacionales, o para decirlo con Benjamin H. Bratton, la computación no fue inventada sino descubierta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Fábulas sobre el caos” explora en profundidad los conceptos de orden y caos, desde una perspectiva creativa y analítica, que recuerda los mejores momentos de la obra de Hans H. Diebner y su idea de la Ciencia performativa. No hay nada de esta exposición que se pueda anticipar, es el fruto de un trabajo colectivo y de la indagación del campo de interacción del arte y la tecnología, lo anterior enmarcado en un diálogo físico con el espacio arquitectónico que enriquece los ecos de la espacialidad y el signicado.

Así pues, el vocabulario de la exposición oscila entre la simplicidad y la complejidad, y se pregunta por la emergencia que puede ser entendida justamente como la transición de la interacción entre reglas simples y procesos complejos. En esta exposición se alude en concreto al movimiento de una hormiga, el goteo del agua, al movimiento de las cuerdas, a la oscilación del péndulo y a la caída del agua de una cascada, entre otras, proponiendo un diálogo a través de la experiencia entre el algoritmo y la materia, entre lo físico y lo computacional, entre lo abstracto y lo concreto.